“La flor de la caña”

Breanna Dworak, Maggie Knesel, Talia Zook y Taylor Alarcón, eds.

image
Schreib-Engel, Sugar Cane, CC0.

Yo vi una veguera[1]

Trigueña[2] tostada,

Que el sol envidioso

De sus lindas gracias,

O quizá bajando

De su esfera sacra

Prendado de ella,

Le quemó la cara.

Y es tierna y modesta,

Como cuando saca

Sus primeros tilos

<<La flor de la caña.>>[3]

 

La ocasión primera

Que la vide, estaba

De blanco vestida,

Con cintas rosadas.

Llevaba una gorra

De brillante paja,

Que tejió ella misma

Con sus manos castas,

Y una hermosa pluma

Tendida, canaria,

Que el viento mecía

<<Como flor de la caña.>>

 

Su acento divino,

Sus labios de grana,

Su cuerpo gracioso,

Ligera su planta:

Y las rubias hebras

Que a la merced vagan

Del céfiro,[4] brillan

De perlas ornadas,

Como con las gotas

Que destila el alba

Candorosa ríe

<<La flor de la caña.>>

 

El domingo antes

De Semana Santa,[5]

Al salir la misa

Le entregue una carta

Y en ella unos versos

Donde le juraba,

Mientras existiera,

Sin doblez amarla.

Temblando tomola

De pudor velada,

Como con la niebla

<<La flor de la caña.>>

 

Hallela en el baile

La noche de Pascua,[6]

Púsose encendida,

Descogió su manta,

Y sacó del seno

Confusa y turbada,

Una petaquilla

De colores varias.

Diómela al descuido,

Y al examinarla,

He visto que es hecha

<<con flores de caña.>>

 

En ella hay un rizo

Que no lo trocara

Por todos los tronos

Que en el mundo haya:

Un tabaco puro

De Manicaragua,

Con una sortija

Que ajusta la Capa,

Y en lugar de Tripa,

Le encontré una carta,

Para mí más bella

<<Que la flor de la caña>>.

 

No hay ficción en ella,

Sino estas palabras:

<<Yo te quiero tanto

Como tú me amas>>.

En una reliquia

De rasete[7] blanca,

Al cuello conmigo

La traigo colgada;

Y su tacto quema

Como el sol que abrasa[8]

En julio y agosto

<<La flor de la caña.>>

 

Ya no me es posible

Dormir sin besarla,[9]

Y mientras que viva

No pienso dejarla.

Veguera preciosa

De la tez tostada,

Ten piedad del triste

Que tanto te ama;

Mira que no puedo

Vivir de esperanzas,

Sufriendo vaivenes

<<Como flor de caña>>.

 

Juro que en mi pecho,

Con toda eficacia,

Guardaré el secreto[10]

De nuestras dos almas;

No diré a ninguno

Que es tu nombre Idalia,[11]

Y si me preguntan

Los que saber ansían

Quién es mi veguera,

Diré que te llamas

Por dulce y honesta

<<La flor de la caña>>.


  1. Una persona que trabaja en la producción del tabaco.
  2. Hace referencia al color de trigo, el cual es entre moreno y rubio porque la mujer es mulata.
  3. Esta metáfora explica la conexión entre la flor de la caña y la mujer deseada y se usa a lo largo de todo el poema. La metáfora presenta a la mujer como una flor blanca, aunque ella tiene piel trigueña, es decir, no exactamente blanca. El poema está complicando la noción de que el valor de una persona, incluyendo su belleza física, se puede clasificar en base al color de piel.
  4. Viento suave
  5. Esta semana tiene mucha importancia para los católicos, por lo que hay muchas personas en misa este día. Esto implica que ellos necesitan ser muy cautelosos al intercambiar la carta.
  6. Una fiesta religiosa en la que los católicos celebran la crucifixión de Jesús y su resurrección al tercer día de su muerte.
  7. seda
  8. Quemar o sentir mucho calor
  9. Se trata de una hipérbole (exageración), recurso literario típico del romanticismo, que desarrolla el tema amoroso del poema.
  10. La relación entre los personajes necesita ser un secreto por la diferencia del color de piel.
  11. Nombre griego cuyo significado es “He visto el Sol"

Licencia

Icon for the Creative Commons Attribution 4.0 International License

“La flor de la caña” by Breanna Dworak, Maggie Knesel, Talia Zook y Taylor Alarcón, eds. is licensed under a Creative Commons Attribution 4.0 International License, except where otherwise noted.

Compartir este libro