GABRIEL DE LA CONCEPCIÓN VALDÉS, PLÁCIDO (1809-1844, Cuba)

La flor de la caña

Gabriel de la Concepción Valdés (Plácido)

Trabajadores en la caña, Cuba, ca 1908 – 1919. Imagen disponible de United States Library of Congress Prints and Photographs division.

[1]Yo ví una veguera[2]
Trigueña[3] tostada,
Que el sol envidioso
De sus lindas gracias,
O quizá bajando
De su esfera sacra
Prendado de ella,
Le quemó la cara.
Y es tierna y modesta,
Como cuando saca
Sus primeros tilos
La flor de la caña.

La ocasión primera
Que la vide, estaba
De blanco vestida,
Con cintas rosadas.
Llevaba una gorra
De brillante paja,
Que tejió ella misma
Con sus manos castas,
Y una hermosa pluma
Tendida canaria,
Que el viento mecía
Como flor de la caña.

Su acento divino,
Sus labios de grana,
Su cuerpo gracioso,
Ligera su planta:
Y las rubias hebras
Que a la merced vagan
Del céfiro,[4] brillan
De perlas ornadas
Como con las gotas
Que destila el alba
Candorosa ríe
La flor de la caña.

El domingo antes
De Semana Santa,[5]
Al salir la misa
Le entregue una carta,
Y en ella unos versos
Donde le juraba,
Mientras existiera
Sin doblez amarla.
Temblando tomóla
De pudor velada,
Como con la niebla
La flor de la caña.

Halléla en el baile
La noche de páscua,[6]
Púsose encendida,
Descogió su manta,
Y sacó del seno
Confusa y turbada,
Una petaquilla
De colores varias.
Diómela al descuido,
Y al examinarla,
He visto que es hecha
con flores de caña.

En ella hay un rizo
Que no lo trocara
Por todos los tronos
Que en el mundo haya;
Un tabaco puro
De Manicaragua,[7]
Con una sortija
Que ajusta la capa,
Y en lugar de tripa,
Le encontré una carta,
Para mí más bella
Que la flor de la caña.

No hay ficción en ella,
Sino estas palabras:
«Yo te quiero tanto
Como tú me amas».
En una reliquia
De rasete[8] blanca,
Al cuello conmigo
La traigo colgada;
Y su tacto quema
Como el sol que abrasa[9]
En julio y agosto
La flor de la caña.

Ya no me es posible
Dormir sin besarla,
Y mientras que viva
No pienso dejarla.
Veguera preciosa
De la tez tostada,
Ten piedad del triste
Que tanto te ama;
Mira que no puedo
Vivir de esperanzas,
Sufriendo vaivenes
Como flor de caña.

Juro que en mi pecho,
Con toda eficacia,
Guardaré el secreto
De nuestras dos almas;
No diré a ninguno
Que es tu nombre Idalia,[10]
Y si me preguntan
Los que saber ansían
Quién es mi veguera,
Diré que te llamas
Por dulce y honesta
La flor de la caña.


  1. Este texto es reproducido de: Plácido. Poesias de Placido. (Gabriel de La Concepcion Valdés.). Nueva York: R. Lockwood & son, 1855, págs 40-44. Hathi Trust, catalog.hathitrust.org/Record/011634908.
  2. Una veguera es una persona que trabaja en la producción del tabaco.
  3. La palabra «trigueña» hace referencia al color de trigo, frecuentemente empleado para describir el color de la piel. Es también sinónimo de mulata.
  4. Un céfiro es un viento suave.
  5. El domingo antes de la Semana Santa es el Domingo de Ramos, que es un dia festivo para la iglesia católica.
  6. La Pascua es una fiesta religiosa en la que los católicos celebran la crucifixión de Jesús y su resurrección al tercer día después de su muerte.
  7. Manicaragua es un pueblo en la parte central de Cuba, origen de los Siboneyes, un grupo indígena cuyo nombre significa «habitante de cuevas» en el idioma taíno. En esta región de Cuba, muchos de los nombres son de origen arahuaco.
  8. Rasete es un textil suave, como satén.
  9. Abrasar: quemar o sentir mucho calor.
  10. Idalia es un nombre griego cuyo significado es «He visto el Sol»

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