SOR JUANA INÉS DE LA CRUZ (ca. 1651-1695, Reino de la Nueva España)

Introducción

Mackenna Kemp, Reid Kiger, Shelby Moser, eds.


A su retrato

Sor Juana Inés de la Cruz

Retrato de Sor Juana Inés de la Cruz, 1680, Juan de Miranda, disponible en el dominio público por Wikimedia Commons.

Juana Inés de Asbaje y Ramírez de Santillana, más conocida como Sor Juana Inés de la Cruz o simplemente Sor Juana, nació en una aldea en México denominada San Miguel Nepantla, que hoy día se nombra Nepantla de Sor Juana (Abreu Gómez 321). No se sabe la fecha exacta de su nacimiento, pero varios documentos históricos citan 1648 o 1651. Sor Juana fue la hija de Pedro Manuel de Asbaje, un capitán de España, e Isabel Ramírez, una mujer de la Ciudad de México. Vivió con su tía materna en la ciudad de México durante la mayoría de su adolescencia (American Academy of Poets). Dado que los hombres de la época negaron la educación formal a las mujeres, ella no tuvo acceso a las universidades. No obstante, aprendió muchos idiomas como el náhuatl y el latín. Comenzó a escribir poesía a una edad temprana. Para evitar el matrimonio y poder seguir estudiando, se unió a un convento y se hizo monja (Merrim).

Sor Juana fue una escritora totalmente singular. Por eso, sus apodos incluyen «la décima musa» y «el Fénix de México». En el convento de Santa Paula, Sor Juana tuvo la biblioteca más grande del entonces Virreinato de Nueva España, una colección de cuatro mil volumenes (Grossman 190). Durante el siglo XVII, a través de la censura de la Inquisición, la iglesia católica puso limitaciones estrictas en la publicación de obras escritas; además, la participación de mujeres en los estudios religiosos fue extremadamente restringida. Por ejemplo, no pudieron estudiar latín a pesar de que la traducción de la biblia al español fue prohibida (Marín 208). Entonces, la escritura altamente intelectual y filosófica de Sor Juana fue muy distinta a la de otras mujeres religiosas de la época, quienes escribieron mayormente testimonios de sus experiencias personales y corporales (Marín 209). Durante su vida, Sor Juana escribió una gran variedad de poesía, teatro, ensayos, y canciones religiosas, pero la poesía lírica domina su obra de modo especial (Abreu Gomez 323). La poesía de Sor Juana tiene efectos pronunciados de ritmo y sonido; es «suave en su musicalidad» y «uniforme en su acentuación» (Blanco Aguinaga 160).

Sor Juana escribió en el México colonial durante la época conocida como el Siglo de Oro en España, un período de alta producción literaria y cultural. Durante el Siglo de Oro el estilo barroco predominaba. El barroco vino después del Renacimiento en el siglo XVII y era un estilo artístico que estaba presente en la literatura, la música y las artes plásticas. La obra de Sor Juana forma parte de este movimiento, y tiene claras influencias de los poetas barrocos más conocidos de España. Sor Juana hereda el conceptismo[1] de Quevedo y el culteranismo[2] de Góngora (Grossman 190). Sus poemas reflejan cualidades comunes de la literatura barroca, como la ironía, las palabras sofisticadas de doble significado y las ideas sutiles. El poema que veremos a continuación presenta dos temas característicos del período barroco: la transitoriedad del tiempo y la vanidad humana.

Portada calcográfica con el retrato de sor Juana Inés de la Cruz de Fama y obras posthumas del Fénix de México, 1700. Clemente Puche, grabado, José Caldevilla, invención. Biblioteca Nacional de España, disponible por Wikimedia Commons.

Hoy día Sor Juana se considera una de las primeras escritoras feministas, sobre todo por su ensayo «Respuesta a Sor Filotea», que defiende la importancia del desarrollo intelectual de mujeres, y su poema «Hombres necios», que critica a los hombres de la época por la doble moral que gobernaba relaciones amorosas. El poema «A Su Retrato» es unos de los sonetos más famosos de Sor Juana y es conocido por varios nombres. A veces se refiere al primer verso «Este que ves, engaño colorido» o a la numeración puesta en una colección muy conocida de su obra, Soneto 145. Además hay un título más largo, «Procura desmentir los elogios que a un retrato de la poetisa inscribió la verdad, que llama pasión», que fue posiblemente puesto por editores y aparece frecuentemente en publicaciones de la obra (Avilés 414). El soneto, aunque breve, es denso, y abarca temas universales a través de la contemplación del arte.

 

 


  1. Conceptismo es un estilo literario que predominaba en el siglo XVII entre ensayistas españoles que empleaban metáforas elaboradas para crear un juego de ideas («Conceptismo»).
  2. Culteranismo es un estilo literario del siglo XVII en España que intentaba elevar el lenguaje poético con estructuras gramaticales del latín y alusiones complejas al mundo clásico («Culteranismo»).

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